MÚSICA ELECTRO

Hablar hoy en día de música electrónica equivale casi a hablar de música. Pocos son los trabajos, no sólo en las corrientes Pop sino dentro de toda la música compuesta actualmente, en las que no aparezca ningún sonido generado electrónicamente.
Todavía existen personas que afirman que la electrónica resta creatividad a la música. Pero el hecho es que antaño un compositor debía esperar para escuchar su propia sinfonía a que una orquesta se decidiese a tocarla, mientras que hoy, gracias a los sintetizadores, secuenciadores y ordenadores, puede escucharla antes de hacerla pública. La creatividad musical del compositor ha dado un salto impresionante. Hoy, el autor puede componer sin la tediosa mediación de partituras, conocimientos de solfeo y demás. Puede interpretar todos los instrumentos que aparecen en su trabajo, y diseñarlos a su antojo, con lo cual no se limita a crear notas, sino también sonidos. Incluso puede generar e interpretar en el teclado voces, coros, lluvias, ventiscas, cantos de aves, y cuantos sonidos captamos en nuestro universo, gracias a los muestreadores. Su dominio es total. Tiene en sus manos poder expresar todo lo que surge de su creatividad.

LAS DIVERSAS CORRIENTES

La música electrónica, sintetizada o por ordenador, no tiene estilo en sí misma. Se trata de música interpretada por instrumentos electrónicos. Sin embargo, y si bien éstos son usados habitualmente hoy en día, existen determinadas corrientes más propensas a su utilización, o pioneras en su momento. Tal vez la más representativa sea el conjunto de estilos cada vez mayor reunidos bajo la etiqueta de New Age (Nueva Era), que incluiría la Música Cósmica, la World Music, y otras. A continuación, ofrezco un repaso a los estilos más vinculados a la electrónica.
TECNO. Éste es el estilo más conocido de todos los vinculados a la electrónica. Es innecesario explicar en qué consiste. Lo que quizá no sepa todo el mundo es cuál fue su origen. El Tecno se gestó a fines de los años 60 y nació a principios de los 70. Alemania fue su cuna de nacimiento, y se le atribuye su paternidad al grupo Kraftwerk, que en 1971 ya hacía este tipo de música.
ROCK PSICODELICO, SINFONICO Y / O ESPACIAL. Es un estilo también bastante conocido, que cuenta en su historia con nombres como Pink Floyd, King Crimson, Genesis y otros. Podríamos también incluir bajo esta etiqueta (aunque no exclusivamente) a Mike Oldfield, Peter Gabriel, y otros artistas pop de difícil clasificación que han mostrado una relación estrecha con el universo electrónico. El boom de estos tipos de rock se produjo en los 60, con Pink Floyd como cabeza visible del sector más vanguardista, y alcanzó su madurez en los 70. Estos estilos podrían considerarse como el padre del Tecno.
MUSICA PLANEADORA. Denominada también Cósmica o Ambient, y conocida en sus inicios como Nuevo Rock Alemán, por ser Alemania el país de donde surgió con más fuerza. Sus orígenes son muy complicados. Si nos atenemos al arte y no a la tecnología, Bach, Debussy o Wagner podrían haber estado haciendo este tipo de música. De hecho, la música cósmica típica es una fusión de clasicismo y nuevas estructuras musicales, que incorpora melodías ensoñadoras y ritmos complejos. La Música Planeadora es el estilo más marcadamente electrónico de todos. A menudo sirve de banco de pruebas para prototipos de sintetizadores, y es el destinatario de mucha de la tecnología musical más sofisticada. La gran explosión de tecnología musical de los años 70 tuvo en la Música Cósmica su principal receptor.
MUSICA ELECTROACUSTICA / CONCRETA. Esta corriente, en su continua búsqueda de nuevos caminos sonoros por explorar, produjo la más memorable serie de exploradores de la música electrónica previos a la aparición de los primeros sintetizadores manufacturables a gran escala. Gente como Milton Babbit o Mauricio Kagel, entre otros, son pioneros en la producción de música exclusivamente electrónica.
MUSICA MINIMALISTA. Podría describirse como música repetitiva, que ha heredado algo de la Electroacústica y algo de la Planeadora. Entre los artistas más destacados de esta corriente cabe citar a Steve Reich y Philip Glass.
JAZZ ELECTRONICO. Como es bien sabido, dentro del jazz existen numerosos estilos. Algunos de ellos pueden etiquetarse como Jazz Electrónico, debido a que en ellos los instrumentos típicos del Jazz han sido sustituidos total o parcialmente por sintetizadores. El ejemplo más claro es el del compositor brasileño Wagner Tiso.
Al margen de estos géneros, otros se han beneficiado también, aunque en mucha menor medida, de los sintetizadores y otros instrumentos electrónicos avanzados. Incluso ¡la Música Clásica! ha tenido memorables grabaciones electrónicas. Aunque los compositores clásicos no dispusieran en su época de sintetizadores, la suya, y más concretamente la de ciertos autores, es una música que se presta fácilmente a su interpretación mediante sintetizador. Por eso tuvieron tanto éxito a fines de los años 60 las obras de Bach interpretadas al sintetizador por Wendy Carlos. O las de Debussy, Stravinsky, Prokofiev, Strauss y otros tocadas por Isao Tomita.
Podríamos seguir tratando de poner etiquetas para definir distintos estilos dentro de cada una de estas corrientes, pero sería etiquetar por etiquetar. La propia imposibilidad de definir con palabras la música hace que a menudo las etiquetas sean ambiguas, y por eso sólo es conveniente usarlas para definir campos muy amplios. Sin duda la única etiqueta precisa es la de cada autor.

LA PREHISTORIA

Los inicios de la música electrónica se remontan a mucho antes de lo que se suele creer. Concretamente, hay que situarse en las postrimerías del siglo XIX, cuando se crearon, de manera bastante desapercibida para el público de entonces, extraños instrumentos musicales parcialmente eléctricos, tales como el Clavicémbalo Eléctrico, los Pianos Electromagnéticos o el Arco Cantante. Las referencias que se conservan hoy son escasas y confusas, dado que tales inventos no recibieron por parte de la sociedad una atención mayor que la propia de raros cachivaches de feria sensacionalista. Aún así, en Alemania ya existían periodistas técnicos que profetizaban el nacimiento de la música electrónica, manifestando, ante la incomprensión y la burla de sus contemporáneos, que la electricidad sería en el futuro responsable de un giro total en la concepción instrumental de la música.
El primer instrumento enteramente electrónico fue el Telarmonio, inventado en 1900 por Thaddeus Cahill. La música interpretada con este aparato se transmitía a domicilio a los interesados por medio de las recientes redes telefónicas. Esto supuso además la primera experiencia de Hilo Musical. Importantes logros para un importante tiempo. Aquélla fue la época en que germinó el espíritu científico que habría de hacer posible con el paso de las décadas la revolución de los instrumentos eléctricos dentro de la música, desde los más simples como la guitarra y el órgano eléctricos, a los más complejos como el sintetizador y el sampler. Sin embargo, durante aquellos años, los instrumentos electrónicos y la propia música electrónica fueron dominio exclusivo de inventores solitarios, generalmente incomprendidos por una sociedad victoriana aferrada a los conceptos musicales tradicionales.

LOS ASOMBROSOS AÑOS VEINTE

Tras la Primera Guerra Mundial, se produjo un notable incremento de nuevos instrumentos musicales electrónicos. En Alemania, Jorg Mager inventó un instrumento electrónico sin teclado, cuyas notas musicales se determinaban girando una manivela que regulaba la frecuencia del sonido. También construyó un órgano electrónico de tres teclados, que incorporaba diversos timbres, y el calidófono, instrumento monofónico de teclado que permitía mezclar sonidos.
El ruso Lev Termen (o Lev Theremin en la transcripción francesa) creó el Termenvox, conocido también como Theremin (derivado de su apellido). Este instrumento carecía de teclado. Las notas sonaban moviendo las manos ante unas antenas que surgían del aparato, singular mecanismo de interpretación que recuerda al del Arpa Láser tocada por Jean Michel Jarre. Los instrumentos electrónicos se multiplicaron.
El Terpsitone fue una especie de hermano mayor del Termenvox, capaz de ampliar su acción musical al movimiento de todo el cuerpo, con lo cual, tocar este instrumento se efectuaba mediante la danza. El Ritmicon era un precursor de los actuales secuenciadores. Además de estos instrumentos, Lev Termen diseñó un violoncelo eléctrico, una primitiva caja de ritmos, y un instrumento electrónico provisto de teclado. Hugo Gernsback, el inventor del término ciencia-ficción, y editor de relatos de ese género, diseñó el Pianorad, dotado de un teclado polifónico.
Aparecieron en Francia el órgano electrónico Givelet-Coupleaux, que proporcionaba hasta 76 sonidos diferentes, y el Ondes Martenot que tuvo un éxito lo bastante duradero como para ganarse un puesto propio entre los instrumentos musicales convencionales.
El éxito de la música interpretada con tan singulares instrumentos no se hace esperar. Lev Termen realiza giras musicales por toda Europa, y se instala en EE.UU. Toca sus instrumentos con la Orquesta Filarmónica de Nueva York.
Aparecen interpretes especializados en instrumentos electrónicos, como por ejemplo Clara Rockmore, una legendaria virtuosa del Termenvox, y se componen obras de música electrónica (o semielectrónica) como por ejemplo Electric Symphony (1932), o Symphonic Mystery for Termenvox and Orchestra (1924), además de diversas bandas sonoras para películas.

LA DECADENCIA

El gran interés que en la sociedad industrializada despertaban los instrumentos electrónicos por ser una sorprendente novedad técnica, se apagó a fines de los años 30. Y puesto que la música que interpretaban era convencional, o bien demasiado compleja y dispersa, la embrionaria música electrónica dejó de atraer al público de la época. Existía la tecnología, pero no un bagaje artístico-cultural que permitiese aprovecharla para crear una música plenamente diferente, cuya esencia se hallase en el alma de esa tecnología, no en adaptaciones de estilos desarrollados en base a los instrumentos acústicos. El progreso técnico logrado estaba demasiado por delante del cultural.
A causa de todo ello, la conmoción suscitada por la música electrónica cesó al acabar la década de 1930. Lev Termen regresó a la URSS. Jorg Mager murió. El inicio de la Segunda Guerra Mundial dirigió la atención de la sociedad hacia otras cuestiones más prioritarias que la investigación de nuevos lenguajes musicales, y las aguas del olvido engulleron la llave que podía haber abierto un nuevo universo musical décadas antes de la época en que ello fue por fin posible.